Futbol

Boca goleó a Colón en Santa Fe

Llevó la definición del torneo hasta la última fecha.

El equipo de Miguel Russo se impuso 4 a 0 con goles de Fernández, Salvio, Tevez y Ábila, todos en la segunda etapa.

¿Presión? ¿Qué es eso? Este Boca de Miguel Ángel Russo no sufre cuando juega con la obligación de ganar. Por el contrario, parece encenderse aun cuando el partido se le presenta complicado, por ejemplo por el combativo planteo que le propuso Colón.

La ilusión del xeneize no quedó enterrada en el Cementerio de los Elefantes: en 30 minutos del segundo tiempo, de los 10 a los 40, Boca convirtió cuatro tantos -el último, un golazo de tijera de Ábila- para alcanzar la cima, esperar a ver lo que hace River este sábado ante Defensa y Justicia y al menos estirar la definición de la Superliga hasta la última fecha.

Diego Osella quedó en la cornisa en un Colón que se hunde en el descenso y que ya lleva nueve partidos sin ganar: siete derrotas y dos empates.

La superpoblación del mediocampo le dio resultado al entrenador local por un buen rato. Si el plan era reducirle todo espacio posible a Boca para que no pudiera explotar la velocidad de Villa y de Salvio y el juego de Guillermo Fernández y de Carlos Tevez, lo logró de manera perfecta durante los primeros 45 minutos.

Los cinco hombres casi en línea en el mediocampo -Matías Fritzler apenas más retrasado en el círculo central- respetaron el guión al pie de la letra. Digno de un premio fue la actuación táctica del Sabalero. Boca no se encontró en el campo y careció de ingenio y de movilidad para hacer salir del eje a su disciplinado rival.

¿Por qué dejar a los defensores centrales tan retrasados y hacer que Jorman Campuzano y hasta Pol Fernández bajaran hasta el propio campo cuando el otro equipo sólo propone a un delantero neto por delante de la línea del medio del campo? No hay una respuesta coherente, pero el conjunto visitante hizo eso mismo en la cálida, aunque no agobiante, noche litoraleña.

Colón, en su afán por mantener el orden, esperaba y retrocedía en un bloque homogéneo, mientras que Boca no tenía conexión entre sus líneas. Pol Fernández lució perdido por largos lapsos, a veces al lado de Campuzano, otras un tanto más adelantado. Nunca pudo ubicarse con comodidad a espaldas de Fritzler. La falta de espacios fue la culpable. Punto para Osella.

Los minutos se iban sin riesgo en el arco de Leonardo Burián. Claro, tampoco en el de Esteban Andrada. La soledad de Wilson Morelo en lo alto de la formación sabalera nada aportaba para la ilusión del hincha rojinegro de ver a su equipo haciendo un gol. Apenas una maniobra individual de Fernando Zuqui por la izquierda, con caño incluido a Julio Buffarini, casi encuentra destino de red, pero el cabezazo de Morelo fue defectuoso.

En la jerarquía estuvo la diferencia principal. Sin juego y sin espacios, Boca tuvo claridad en las poquitas situaciones con las que contó, o mejor dicho, se fabricó. Sebastián Villa, más allá de no contar con metros para hacer su habitual recorrido, se las ingenió para apuntar hacia el arco local. Primero no estuvo fino. Y después reventó un palo.

Y en la segunda aproximación de real peligro, ya en el inicio de la segunda parte, Boca desarticuló al fin el cerrojo de Colón. El centro de Frank Fabra desde la izquierda cayó sin dueño en el área. Y apareció Pol Fernández para reivindicarse de la opaca labor del tiempo inicial para definir sin dudas.

El gol dejó automáticamente sin efecto el candado de Osella. Duró 55 minutos el hechizo defensivo de Colón. Obligado a salir a buscar la igualdad, el DT sacó a Marcelo Estigarribia, un volante, para meter a Lucas Viatri, un delantero para acompañar a Morelo y armar un 4-4-2. Los espacios, entonces, se hicieron presentes. Buffarini tuvo un par de trepadas interesantes por la derecha. Pero el que se aprovechó fue Sebastián Villa, ¿quién más?

Una corrida letal terminó de sentenciar la noche. Desde la línea media aceleró el colombiano, juntó adversarios, esperó y la abrió en el momento justo para un Toto Salvio que en soledad clavó el segundo. No hay dos sin tres, gritó Carlitos. Con un Colón totalmente desarticulado, desfigurado en comparación al del primer tiempo, Tevez puso el tercero cuando capturó el rebote después de un remate de Soldano.

La espectacular tijera de Ramón Ábila le puso el broche a la goleada de Boca, en una noche que terminó de manera impensada a como había comenzado y que lo dejó nuevamente en lo más alto al lado de River.

Santa Fe. Enviado especial CLARIN

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