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La administración del FdT tiene el desafío de demostrar que mantiene la gobernabilidad

Las diferencias persisten y la evidencia está en los números y el clima social que se agrava, poniendo de relieve que, de no haber acuerdos y disposiciones que impacten en el núcleo de la crisis, las circunstancias debilitarán más la capacidad de acción del Gobierno nacional.whatsapp sharing button

Los hechos se suceden sin solución de continuidad en Balcarce 50, y también a metros de allí, en el cascoteado Palacio de Hacienda donde Silvina Batakis sigue sin poder dar pie con bola. Empezar la semana con un forzado apoyo que convocó únicamente a cinco gobernadores, dejó al descubierto la falta de credibilidad interna en el plan de “La Griega”.

Después del cónclave de la ministra con Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Omar Gutiérrez (Neuquén), y Axel Kicillof (Buenos Aires), un colaborador albertista se quejó en los pasillos de la sede del Ejecutivo: “Estos tipos no se pierden ninguna con tal de venir a Buenos Aires, estuvieron para cada pavada, y ¡ojo! no hablo de peronistas nada más eh!.. ¡Y ahora, cuando más se los necesita, se borran!”.

Nunca como en estos últimos días se vieron ánimos tan caldeados entre los paredones rosados, que vuelven a ser testigos de una nueva crisis socioeconómica y política. El lunes arrancó la rueda en la city con el dólar blue que el viernes había bajado dos pesos (quedando en $291), y que arrojó una leve tranquilidad al microclima del funcionariado oficialista.

En ese contexto, Alberto Fernández volvió a la actividad protocolar de los actos en el Museo del Bicentenario. En este caso para presentar un plan de infraestructura que no despertó el menor interés, salvo cuando con rostro desencajado, gritó golpeando la mesa: «¡En tiempos donde el desánimo lo siembran, y en tiempos donde algunos les hacen creer que es todo lo mismo, quiero decirles! ¡¡No somos lo mismo!!, somos distintos! y gracias a Dios que lo somos!!».

Antes, el Mandatario había apuntado sus dardos contra los que según él “compran dólares para viajar y hacen subir el dólar blue”, y a “algunos especuladores que con el CCL (Contado Con Liquidación) hacen subir el dólar, intranquilizándonos a todos, aseguró.

Mientras las vicisitudes económicas se sucedían, la vicepresidenta Kirchner salió con un duro tuit contra la Corte Suprema, de la que señaló que con su actual conformación de cuatro miembros “la igualdad ante la ley es letra muerta”, y que, a su entender, el Poder Judicial terminó siendo un “partido político protector del macrismo y perseguidor de los dirigentes que se oponen”, afirmando de esta manera, que la condena en su contra “ya está firmada”. El Presidente Fernández avaló lo expuesto por quien sigue siendo, pese a esas pequeñas insurrecciones controladas, su jefa política en el Frente de Todos.

A mitad de semana, la moneda estadounidense informal llegaba a los 300 pesos con una brecha cambiaria sobre el dólar del Banco Nación que alcanzaba el 146 por ciento. Previo a conocer esos números, se hizo la reunión de Gabinete que Juan Manzur suspendió la semana pasada. Al terminar, subieron al Salón de Conferencias cuatro de los funcionarios que participaron de la actividad: Gabriel Katopodis (Obras Públicas), Carla Vizzotti (Salud), Matías Lammens (Turismo y Deportes), y la portavoz Gabriela Cerruti.

Fue esta última quien produjo un maremoto -dentro y fuera del Gobierno- cuando anunció que Batakis y su equipo tomarían medidas que “podrían ser comunicadas hacia el fin de esta semana o la semana que viene”, y en particular, logró enturbiar más las cosas en el momento en que volvió a declarar con respecto a la suba imparable del billete verde fuera del circuito legal: «Creemos que efectivamente no tiene impacto en la economía real».

No fueron pocos los que en los despachos de Rosada y Economía le adjudicaron el incremento de 16 pesos de la moneda norteamericana a la ex periodista. Lo llamativo es que la responsable de Comunicación y Prensa de Presidencia no fue defendida ni siquiera por la única espada que todavía la sostiene en el cargo: Vilma Ibarra (Secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia). Para colmo, se supo que, en el encuentro de la Jefatura ministerial, la titular de Economía advirtió sobre un “panorama complejo en los próximos meses”.

Por la tarde, y después de una entrevista entre el Presidente, Vizzotti, y las cámaras del rubro farmacéutico, se llegó a un acuerdo para que los medicamentos no suban por arriba de la inflación en los próximos 60 días. Al finalizar la firma, la ministra de Salud y el flamante secretario de Comercio Interior, Martín Pollera, brindaron una rueda de prensa en Gobierno, donde el hombre que reemplazó al guzmanista, Guillermo Hang (que duró nada más que 44 días en el cargo), reconoció -consultado por PolíticayMedios– que «tenemos en algunos lugares desabastecimiento parcial». Sobre la Ley de Abastecimiento expresó que es una herramienta que tiene el Estado para aplicarla cuando considere que es necesaria, además de imponer multas a quienes no cumplan con el plan de Precios Cuidados que es voluntario.

El clima en la calle se sintió en la sede de la administración nacional cuando en duros términos, el dirigente del FdT, Juan Grabois (MTE y UTEP), se dirigió a la figura del jefe de Estado, a quien en su pedido por el Salario Básico Universal le bramó desde el simbólico Puente Pueyrredón: «¡Es muy fácil Alberto, te pusimos ahí para que haya menos pobreza, no más!». A esto se sumó el enojo de usuarios que sufrían la baja en el 50% de la frecuencia en los colectivos -por falta de pago en los subsidios que recibe el sector- y que los ponía en la posición de deambular por el AMBA intentando llegar a horario a sus trabajos y luego a sus hogares.

Luego de que Fernández encabezara una entrega de viviendas en Avellaneda junto a Jorge Ferraresi, donde dijo: «Mi mayor anhelo no es ser el mejor presidente de Argentina, es ser el presidente del mejor país del mundo», y alegar además que «tengo que luchar contra los que especulan”, sobre el final del miércoles, las usinas oficialistas empezaron a circular, a través de offs otorgados a medios considerados “de llegada” (y a los que se adjetiva públicamente de «opositores y hegemónicos») un llamado a la oposición para tender puentes ante la grave crisis.

En esa línea, el diputado frentista, Eduardo Valdés, que había estado en Rosada con “Wado” de Pedro, subrayó que “en este país todos deberíamos escucharnos un poco más, los oficialistas con la oposición, y los oficialistas con los oficialistas y los opositores con los opositores”. El legislador del FdT aseguró: «Para mí Silvina Batakis es muy similar a lo que fue Roberto Lavagna en el 2002. Cuando llegó generó un shock que después tuvo resultado inmediato. Yo pido 90 días para Batakis y vamos a ver resultados, jamás pienso que esto es un gobierno de ajuste».

Las respuestas desde el PRO, a través de Patricia Bullrich y el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, no se hicieron esperar. “Primero que se pongan de acuerdo entre ellos”, manifestó el intendente de CABA, mientras que la presidenta del partido de Mauricio Macri expuso que “quieren sentarnos en un barco sin rumbo”. Pese a las afirmaciones de las “gargantas profundas”, sobre que había contactos de segundas y terceras líneas con los opositores -que además contaban con el aval de la senadora Kirchner- el globo de ensayo se pinchó antes de que se empezara a inflar.

Lo cierto es que el jueves, Manzur llevó a otros tres gobernadores a reunirse con Batakis. Dos de ellos tenían acordado sentarse antes con Eduardo de Pedro (Interior) y Sergio Massa (Cámara de Diputados) a tratar la Ley de Agroindustria que aún no avanza en el Parlamento. Ninguno de ellos habló con los acreditados permanente en Casa de Gobierno. Todos se negaron a decir algo sobre el salto de 21 pesos que tuvo el dólar blue y que llegó a $337.

El Presidente prefirió viajar a una cumbre de mandatarios del MerCoSur en Paraguay, a la que no asistió Jair Bolsonaro, jefe de Estado del principal socio de la Argentina en el bloque comercial. Fernández se dedicó allí a alejarse del trance financiero vernáculo y optó por entrar en polémicas con su par uruguayo, Luis Laccalle Pou, por los acuerdos que su país inició por separado con China.

En el evento, el titular de Casa Rosada arrojó cifras erróneas sobre la inflación interanual en Europa y Estados Unidos, país al que finalmente Fernández no visitará luego de que Joe Biden fuera diagnosticado con Covid. Los datos inflacionarios –anuales- de la Unión Europea -al mes de junio- son de 9,6%, y en EEUU, del 9,1%. Muy alejado del 64 por ciento en 12 meses que sufre nuestra Nación.

Asimismo, Fernández aseveró que “tenemos por delante una oportunidad formidable para ir en socorro del mundo hambriento”. Comentario que recibió diatribas por parte de integrantes de la coalición gobernante, quienes apuntaron que, con los últimos valores de los alimentos y productos de otros sectores, la pobreza en Argentina ya estaría por encima del 40 por ciento (hablamos de unas 16 millones de personas).

En medio de esta situación, las únicas medidas que se tomaron -y que en parte ya había adelantado Lammens (Turismo) en conferencia de prensa, tienen que ver con permitir el pago de insumos en tránsito que fueron embarcados en origen hasta el 27/06/22, y llegaron aprobados a esa fecha, y facilitar liquidación de divisas a turistas extranjeros en entidades autorizadas (hasta 5 mil pesos al tipo de mercado financiero), teniendo la documentación pertinente. Sobraron opiniones que señalaron que las mismas tienen sabor a muy poco.

Entre tanto, se sigue con la publicitada segmentación de tarifas de luz y gas para ver quienes serán reconocidos por el Estado como plausibles de percibir el beneficio luego de llenar el formulario que diseñó la secretaría de Energía. Los que la objetan hacen un planteo que no pocos consideran razonable: quienes no la paguen individualmente, lo harán a través de los precios finales que las industrias -que la abonen- trasladarán a precios.

El otro ajuste que llega a los bolsillos, en este caso de los que se movilicen en colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires, alcanza el 40 por ciento. Un incremento que ya adelantó el ministro de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, llegará en breve a los subterráneos.

El cierre de la semana no fue menos intranquilo. El dólar blue llegó a un pico de 350 pesos antes de que Alberto Fernández encarara otro de sus actos formales en el Museo de Rosada, en este caso con la finalidad de firmar “cartas de intención” para obras de infraestructura científica y tecnológica. La coyuntura retrasó el inicio del evento con varios gobernadores y funcionarios hasta que la moneda volvió a los $337 iniciales y después retomar la senda ascendente, otra vez cercana a los $340.

Las esperadas palabras del Mandatario se iniciaron defendiendo la gestión y justificando los problemas económicos haciendo foco en el mundo, la pandemia y la guerra entre Ucrania y Rusia. «En este país del que somos parte, en el que venimos creciendo con muchas dificultades, siempre digo, por momentos uno siente que son demasiados los obstáculos”, reflexionó el jefe de Estado y dijo que «a cada problema que tuvimos lo sorteamos y vamos superando problemas y empiezan a aparecer otros. En cada cana que tengo hay un problema”, contó.

Hubo críticas a los agroexportadores cuando Fernández mencionó «el desafío de enfrentar a los que especulan con el dólar y a los que guardan 20 mil millones de dólares en el campo y no los liquidan esperando una mejor rentabilidad». El momento de mayor tensión en el discurso del titular del Ejecutivo se dio al final con una frase que tuvo varios destinatarios: “Sepan los que me quieren torcer el brazo, que no me lo van a torcer. Sé que cuento con todos y cada uno de ustedes”. El Presidente trató de llevar tranquilidad al garantizar que su administración tiene herramientas, y que se está innovando en otras “para poder salir del brete en el que el mundo nos ha metido”.

Lo que se percibe es un clima de incertidumbre generalizado, y en el que las discusiones endógenas se dan en público y en esas reuniones secretas que, como afirma una encargada del área de comunicación, si no son reconocidas por las partes “no ocurrieron”. Sin embargo, hay un encargado de filtrarlas desde la Subsecretaría de prensa de Presidencia: Marcelo Martín, hombre de Juan Pablo Biondi, multidenunciado en Balcarce 50, pero que persiste en su cargo por motivos de necesidad y urgencia pecuniaria, que es vital para un grupo de factureros albertistas.

De esos cónclaves de los miércoles en Olivos entre Cristina, Alberto y Massa, no trascienden más que especulaciones noveladas, pero que tienen su correlato en los magros y negativos resultados que se agudizan en la Economía. Ergo: las diferencias persisten y la evidencia está en los números y el clima social que se agrava, poniendo de relieve que, de no haber acuerdos y disposiciones que impacten en el núcleo de la crisis, las circunstancias debilitarán más la capacidad de acción del Gobierno nacional.

Por: Juan Pablo Peralta – corresponsal de Café Prensa en CASA ROSADA

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