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Macri guarda silencio y Bullrich vuelve a las rutas

La avanzada de Horacio Rodríguez Larreta para ser el único candidato a presidente del PRO, generó un efecto repliegue en el ex presidente y la ex ministra. Los detalles, en esta nota.

La avanzada de Horacio Rodríguez Larreta para ser el único candidato a presidente del PRO, a través de un respaldo del círculo rojo y la UCR, generó un efecto repliegue en Mauricio Macri Patricia Bullrich.

El ex presidente se mantuvo en silencio, entretenido con sus viajes y su cuenta de twitter, en la que celebró su sobreseimiento en la causa por escuchas ilegales a familiares de Ara San Juan.

Bullrich volvió de su postgrado en Oxford e inició una gira por el interior del país, en destinos ya caminados por Larreta. Organizó una visita a Entre Ríos después de una similar del jefe de Gobierno.

No es un modus operandi nuevo: en la campaña electoral aprovechó que el jefe de Gobierno estaba concentrado en las elecciones de Buenos Aires y la Ciudad para caminar el país.

Aplicó estrategias de comunicación efectistas, como recorrer en camión el interior profundo. La diferenciaron de la frialdad de Larreta, quien viajaba en avión privado y recorría ciudades con auto y chofer.

En Entre Ríos el jefe de Gobierno inició una etapa más empática, con caminatas y palmadas con los vecinos. Lo acompañó Rogelio Frigerio, principal candidato a ganar la elección provincial.

Bullrich no tiene esa suerte: casi no hay candidatos locales que la privilegien en el reparto de fotos. Sólo conserva la llegada a intendentes bonaerenses como Martín Yeza (Pinamar) y Javier Iguacel (Capitán Sarmiento).

Iguacel, se supone, es su candidato a gobernador, con la nave insignia de haber bajado los impuestos municipales y prometer medidas parecidas en la provincia. Le copió el relato su colega de Tres de Febrero, Diego Valenzuela.

La ex ministra mantiene sus premisas: si Larreta es candidato lo enfrenta; si Macri se presenta, se baja. Y que él se haga cargo de una derrota posible, por niveles de rechazo que no ceden.

Por ahora, el ex presidente no suelta prenda de su futuro, pero quienes lo frecuentan en almuerzos semanales no interpretan que pueda volver a embarcarse en una campaña presidencial.

Las comidas se extienden por más de una hora, con sobremesa y reflexiones políticas que no eran habituales en otras épocas. “Nunca tuvo tanto tiempo”, es la frase repetida por los comensales.

Habla de un segundo semestre signado por corridas bancarias, un caos financiero que puede descontrolarse y la necesidad de no sumar gasto público que pueda complicar a un heredero de Alberto.

¿Acaso se ve en ese lugar? Difícil, pero por alguna razón piensa por quien pueda estar en ese lugar y presiona para que no voten leyes con impacto fiscal. Todavía no hay un sólo dirigente que lo imagine queriendo volver a la Rosada, pero nadie se lo dice.

El fracaso del segundo gobierno de Sebastián Piñeira en Chile atemoriza a muchos macristas, porque la belicosidad de las manifestaciones en su contra fue histórica.

O sea, nadie cree que un presidente vuelva mejor y los enemigos que fueron lo son más que antes. Nadie sabe bien si Macri lo entiende, pero por las dudas no se baja de ningún lado.

La carrera seguirá hasta abril de 2023, cuando empiecen a delinearse las candidaturas de las primarias. Puede que compitan todos contra todos. O no. Ahora es tiempo de medir

omentarios

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