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Martín Báez complicó más a su padre por las cuentas suizas

El hijo mayor del empresario santacruceño presentó un escrito en la Justicia en el que negó toda vinculación con ese dinero.

Martín Báez, el hijo mayor de Lázaro Báez, que apareció contando millones en la financiera conocida como «La Rosadita», complicó ayer un poco más a su padre en la causa de «la ruta del dinero K».

El primogénito de la familia Báez, ya procesado, sostuvo en el escrito que presentó ante el juez Sebastián Casanello que no tuvo ningún tipo de vinculación con las cuentas suizas que manejaron más de US$ 20 millones provenientes de dinero de la obra pública. No aceptó responder preguntas.

Pese a que la Justicia cuenta con información enviada por las autoridades suizas que señala a los hijos de Báez como los beneficiarios finales de las cuentas bancarias, Martín Báez afirmó ayer que nunca tuvo conocimiento de esa concesión, decisión que atribuyó a su padre.

«El carácter de beneficiario no implica el conocimiento de las operaciones registradas en la entidad bancaria al ser una decisión unilateral del titular de la cuenta, aspectos que conforme el derecho suizo lo colocarían en una situación de absoluta ajenidad respecto de las operaciones que puedan registrarse», escribió Martín Báez.

«Nuestra presencia, insisto, era una cuestión meramente formal, motivada en una relación de confianza [con su padre], al solo efecto de conformar los requisitos legales para la constitución de las sociedades. El gobierno de las acciones o las decisiones empresariales eran tomadas por nuestro padre, o por las personas encargadas de esos aspectos en las empresas», agregó.

El hijo de Báez sugirió al juez, además, que le trasladen las consultas sobre los movimientos de las cuentas suizas al contador Daniel Pérez Gadín, «que supuestamente habría asesorado a Lázaro Báez en diversas operaciones locales e internacionales». Pérez Gadín, procesado y detenido por esta causa, será indagado por Casanello la semana próxima.

«Nuestra presencia era una cuestión meramente formal. Concurríamos de viaje como observadores y para ir ganando conocimientos generales del mundo empresarial», dijo Martín Báez.

El juez Casanello confirmó que buena parte de los fondos ilegales obtenidos por Báez a través de millonarios contratos de obras públicas circularon, al menos, por tres cuentas suizas manejadas por una compleja trama de sociedades offshore.

Con esa información, el juez volvió a citar a Báez y a sus hijos luego de que Suiza informó que existen cuentas bancarias por más de US$ 20 millones en los bancos J. Safra y PKB Privatbank SA.

El magistrado intenta así ratificar los datos aportados por la Unidad de Información Financiera (UIF) en 2016, cuando entregó un informe de inteligencia con el que pidió la detención de los hijos de Báez.

Dinero negro

A diferencia de sus hermanos, Martín Báez, sin embargo, defendió a su padre sobre los contratos de obra pública con el Estado. Afirmó que las adjudicaciones a cargo de Austral Construcciones se obtuvieron «mediante un proceso público de licitación».

«Bajo ningún concepto puede considerarse que ese dinero sea de procedencia ilícita. Se trata de dinero blanco incluido en el presupuesto. Nunca fue ni puede ser dinero negro o de procedencia ilícita», sostuvo.

La investigación, conocida como «la ruta del dinero K», cobró un nuevo impulso cuando apareció un video de seguridad de la financiera SGI, conocida como «La Rosadita», en la que aparecían Martín Báez y empleados de su padre contando US$ 5 millones.

Además de Pérez Gadín, Lázaro Báez y su hijo mayor, el juez Casanello también procesó al operador Fabián Rossi y al empresario aeronáutico Walter Zanzot. Los acusados fueron procesados por el delito de lavado de dinero, que prevé una pena máxima de diez años de prisión.

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