Récord para el presidente Alberto Fernández
Le gana a Macri y a CFK y más autos pagan impuestos.
Por la devaluación y la inflación, el tributo alcanza ahora a 0 km a partir de u$s26.000. Pronostican que muchos modelos importados se dejarán de vender.
La historia del Impuesto Interno a los autos se remonta a la época del ex secretario, Guillermo Moreno, cuando comenzó a restringir las importaciones por falta de dólares. El golpe más duro se lo dio el ex ministro Axel Kicillof, en enero del 2014, al subir las alícuotas y aplicar dos franjas tributarias. Con Macri – pese a que el expresidente había prometido en su campaña eliminarlo – volvió a cambiar. Se quitó la franja más baja (quedó sólo la de mayor precio) y se redujo la alícuota impositiva. También introdujo, por ley, un ajuste trimestral por inflación que le quitó incertidumbre. Hasta el momento, los ajustes se hacían de forma discrecional por parte del funcionario de turno.
Así, hasta la llegada de Alberto Fernández. Suspendió esa forma de actualización por un nuevo criterio. En lugar de la acumulación inflacionaria trimestral que mide el INDEC se pasó a un nuevo índice (IPIM), que toma los precios mayoristas de los 0 km pero que, en el sector, consideran que no es transparente. Esa herramienta debuta a fin de mes ya que el actual período termina el 31 de mayo. Según la forma anterior, el ajuste de la base tendría que ser de 7,5% (la inflación acumulada entre enero y marzo) pero el nuevo cálculo implicaría un ajuste de sólo 5%. A esto se suma que la devaluación del cambio oficial, desde el último ajuste, ronda el 15%. Los autos se fijan en pesos pero en base al valor del dólar Banco Nación. Otro elemento que juega en contra es que, por el cambio de forma de calcular, se salteó un ajuste. El último había sido en diciembre y debía haber otro en febrero, pero se pasó de un ajuste trimestral a otro semestral.
La incertidumbre se centra en lo que sucederá a fin de mes. Este impuesto, en realidad, no tiene objetivo recaudatorio. Más bien es una forma de frenar las importaciones. Ante un escenario de profunda crisis económica, falta de dólares y amenaza de default, las compras en el exterior de bienes no necesarios es un dolor de cabeza para el Gobierno. Cuantos menos autos se importen, menos dólares se van a demandar. La preocupación en el sector es que este tributo se utilice para reducir la oferta de vehículos importados cuando se levante la cuarentena. Más teniendo en cuenta que por la brecha cambiaria habrá una demanda de consumidores con ahorros en dólares, que pueden vender en el mercado negro a $120, que se verán tentados en comprar 0 km fijados a un tipo de cambio de $69, según los valores de estos días.
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